(EP) Australia ha iniciado una consulta postal para sondear la opinión, no vinculante, de los australianos en torno al estatus legal de los matrimonios homosexuales con el envío de unas 16 millones de papeletas. Según una encuesta de la agencia Fairfax/Ipsos divulgada este martes, un 70% de la ciudadanía apoya la legalización de los matrimonios gais. 

La Oficina Australiana de Estadísticas comenzó este martes el reparto de los votos, cuyo envío concluirá el 25 de septiembre, después de que el Tribunal Superior del país oceánico desestimara la semana pasada un recurso para bloquear la consulta a raíz de su financiación. Antes del 7 de noviembre, los australianos deber devolver sus respuestas a la pregunta: "¿Debe cambiarse la ley para permitir que se casen las parejas del mismo sexo?". El 15 de ese mes se anunciará el resultado. 

De ganar el sí en el sondeo, el Gobierno conservador permitirá a sus diputados que propongan antes de Navidad la reforma de la Ley de Matrimonios de 1961, la cual fue enmendada en 2004 para precisar que esta unión es exclusiva entre un hombre y una mujer. Si gana el no, el Ejecutivo dejará la reforma de lado, aunque los laboristas, en la oposición, han prometido que, de ganar las elecciones generales previstas para 2019, organizarán un debate en el Parlamento en los primeros cien días de su mandato. 

"Conductas dañinas" 

La polémica votación postal ha sido criticada por políticos y activistas en favor de los derechos de la comunidad LGTBIQ (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales, intersexuales y queers) al considerar que la Cámara debería debatirlo directamente y por el temor al impacto de las campañas de odio. El Gobierno australiano prometió campañas limpias y sin odio tras la desinformación promovida por un grupo extremista 

La Comisión Nacional de Salud Mental ya ha advertido de que los miembros de la comunidad LGTBIQ sufren por las "conductas dañinas" que experimentan en sus centros de trabajo, las comunidades, las redes sociales y los medios tradicionales. Incluso el viceprimer ministro y líder del Partido Nacional, Barnaby Joyce, quien aboga por el no, pidió que se aparten de él a los activistas por el sí. "No quiero que la gente se pare en la esquina gritando y diciéndome que si no estoy de acuerdo con ellos soy menos que humano. Salgan de mi vista", espetó Joyce. 

El pasado fin de semana, miles de personas salieron a las calles del país para promover la legalización de los matrimonios homosexuales, que apoyan tanto el primer ministro, Malcolm Turnbull, como el líder opositor, el laborista Bill Shorten. El Gobierno australiano prometió campañas limpias y sin odio tras la desinformación promovida por un grupo extremista contra la paternidad homosexual, entre otros casos.

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