Mientras el Sr Jesús (Chuo) Torrealba, Secretario General de la Mesa de la Unidad Democrática-MUD, asegura “yo me pongo a discutir los temas que se discuten en el primer mundo cuando hayamos resuelto el problema del hambre atroz, el tema de la inseguridad galopante, el tema de 27 muertos con un índice de impunidad del 99,6%, cuando tengamos esos temas resueltos” refiriéndose al Matrimonio Civil Igualitario, le recordamos que:

1.       Los Derechos humanos son indivisibles e interdependientes. Son de todas y para todas las personas. Es muy fácil, desde su cómoda y privilegiada zona de heterosexual casado “maravillado de ver a sus hijos allí” cada día, protegidos por el Estado, desconocer la situación de vulnerabilidad de miles de familias, millones de hombres y mujeres del país quienes no pueden : 

  • Inscribir a sus hijos, hijas o parejas en su Servicio de Seguro Privado,
  • Inscribir a sus hijos/hijas en colegios y representarles en las actividades escolares,
  • Asistir a sus parejas o hijos/hijas en un servicio de salud público o privado cuando están enfermos u hospitalizados,
  • Decidir dónde y cómo rendirle honores a sus hijos/hijas o parejas cuando mueren,
  • Darle la identidad a sus hijos e hijas (apellido, nacionalidad, relaciones familiares),
  • Exigirle a la pareja la manutención del hijo o la hija cuando se separan,
  • Denunciar las situaciones de violencia intrafamiliar ante los organismos del Estado,
  • Visitar a su cónyuge privado/a de libertad, entre tantas cientos de cosas

pues nuestras familias no son reconocidas por el Estado y mucho menos nuestra dignidad como personas!

Esto sin contar con la discriminación que se vive si asumes ser madre en conjunto con otra mujer o padre en conjunto con otro hombre frente a los centros educativos, hospitalarios, residenciales, laborales, públicos y debes vivir sometido a ocultarlo para preservar tu vida y la de los tuyos, lo que es considerado definitivamente un trato cruel, inhumano y degradante.

Decir orgulloso esta es mi pareja, estos son mis hijos y asumir la vida con dignidad, de esto se trata el debate!

¿Quién es usted, más aún el equipo parlamentario, quienes están al servicio de toda la población, para decidir qué ciudadanos son de primera o de segunda clase? o ¿Qué niños, niñas o adolescentes necesitan más atención que otras? O ¿Qué mujeres son de primer orden y cuáles no?

Le recordamos que estos mismos fueron los argumentos esgrimidos por la Asamblea Nacional mayoritaria saliente cuando presentamos hace exactamente 2 años el Proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario y que muchas personalidades de la oposición incluyendo la recién electa Diputada Tamara Adrián repudiaron, pues es simple, siempre habrá algún tema “más importante”, pero legalizar el matrimonio civil entre personas del mismo sexo/género es una tarea sencilla, que requiere apenas de la reforma parcial del Código Civil a través a través de un fallo del Tribunal Supremo de Justicia o de una ley emanada de la Asamblea Nacional, que de modo alguno impide, obstaculiza o demora la solución de ningún otro asunto.

Le recordamos que la Asamblea Nacional está conformada por 15 Comisiones y con sólo 3 diputados adscritos a 3 de las comisiones implicadas directamente en el tema como lo son Política Interior, Familia y Desarrollo Social Integral se avanza en esta materia. No todas las comisiones asumen un tema único de agenda.

2.       Es terriblemente discriminatorio y clasista, decir que eso es una discusión de "primer mundo", cuando lo que estamos exigiendo es ciudadanía, la que en países como México, Colombia y Brasil, países no precisamente del primer mundo, pero que a pesar de vivir crisis política, económica y social han sabido entender que los Derechos no se imploran, se reivindican y no deben postergarse, que no es un capricho, es una urgencia legal, sanitaria, civil, penal, cultural, patrimonial, por una vida digna.

Pero, ¿quién dijo que la lucha por la igualdad no tiene que ver con la educación, salud, seguridad, economía? ¿Deconstruir prejuicios a través de la reivindicación del derecho a la igualdad no es educar y generar nuevos ciudadanos/as libres, dignos/as e iguales? ¿No se traduce en la erradicación progresiva de la violencia física y psicológica de nuestros niños, niñas y adolescentes gays, lesbianas, bisexuales, transgéneros, transexuales e intersexuales (LGBTI) en hogares, escuelas, centros de salud y espacios públicos, quienes crecerán sin miedo, sin odio, sin traumas, sin tener que esconderse de sí mismos? ¿No se traduce en salud integral, en aperturar las oportunidades de acceder a los sistemas de seguridad social para miles de familias y sus hijos e hijas?, ¿en inclusión escolar y mayores oportunidades de crecimiento y desarrollo personal y económico y mayor productividad que impacta en la economía del país? ¿Quién dijo que este debate no tiene que ver con la seguridad? Legislar a favor de erradicar el odio y la discriminación que sufren muchas personas por existir siendo y amando de forma diferente a la norma, ¿no contribuiría a disminuir los delitos de odio registrados a diario, pero invisibles aun por falta de políticas públicas concretas?

Garantizar la vida, es mucho más que impedir la muerte, se trata de evitar la negación de  derechos humanos que implican una forma de maltrato o que haga su vida indigna menoscabando el goce y ejercicio pleno de garantías y libertades, especialmente cuando son fundamentados en prejuicios, estigmas o estereotipos. Se trata de una vida digna que implica entonces brindar las oportunidades suficientes y imprescindibles para que cada uno de los ciudadanos y ciudadanas de un país puedan poder satisfacer todas y cada una de sus necesidades tales como la alimentación, la educación, el trabajo, la salud, la recreación, la seguridad social, la propiedad, la libertad de pensamiento y de conciencia, de expresión, el libre tránsito, la seguridad e integridad física, psicológica y moral; la identidad, la protección por parte del Estado, el respeto a su vida privada, a su honra y a su reputación, a formar familia y a contraer libremente matrimonio.

Además, siempre nos dirán que no es momento, que hay temas más importantes, que esperemos. Muchos han pasado la vida entera esperando. La democracia, que debe impulsar la igualdad ante la Ley de sus ciudadanos, tiene una deuda pendiente con las mujeres lesbianas, las personas trans e intersexuales, los hombres gays y personas bisexuales, y es hora de que empiece a saldarla.

El Estado venezolano debe debatir, promulgar y extender derechos civiles a los grupos excluidos para que nuestro país siga entre de lleno al siglo XXI.

AC Venezuela Igualitaria

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